Abstinencia drogas psiquiátricas, despertar, abusos(hist. 2)

Llegué a mis 32 años completamente destrozado, física y mentalmente, todos los esfuerzos que había hecho hasta este momento habían sido en vano, y estos no habían sido pocos. En otoño del 2013 una caída más, y algo me decía que hasta aquí habíamos llegado… hice la visita rutinaria al psiquiatra, la que me llevaba se había jubilado, así que me tocó volver a contar una vez más toda mi vida para terminar con lo de siempre, las drogas psiquiátricas, además me habían dado dos antidepresivos en vez de uno, Cymbalta, Valdoxam y Trankimazin retard, el psiquiatra me había mencionado incluso la opción de hospitalización, y estaba seguro que esto había sido porque le había dicho que me gustaban los chicos.

Mi estado era pésimo, 24 horas al día con pensamientos suicidas, cansancio, agotamiento, dolor muscular, insomnio, anhedonia… pero de ahí a ser un ignorante había un trecho, así que pedí cambio de psiquiatra. Dos meses después regresé al centro de salud mental, para conocer a mi nueva psiquiatra, así que nada, tuve que contar mi vida una vez más, y después de un amplio tiempo de preguntas y respuestas llegaron las drogas psiquiátricas, que fueron Cymbalta, Prozac y Lorazepam, el cambio al Prozac, fue debido a mi experiencia de éxito en 2005, no obtuve ninguna aclaración a mis preguntas, pero a eso ya estaba acostumbrado, los profesionales nunca sabían nada. Me habló de tomar un estabilizador del ánimo, pero me negué.

La mejoría fue muy, muy lenta esta vez, había perdido todo una vez más, incluso mi empresa y pasión que  tanto trabajo y esfuerzo me había costado sacar adelante, mi independencia económica, gracias a mi madre y hermana tenía un techo, perder una empresa en pleno crecimiento es una ruina, también la capacidad de ser persona una vez más, y sabía que esta vez no había vuelta atrás. Mi búsqueda continuaba, y después de haberme leído todos los blogs nacionales e internacionales sobre la depresión, y pro medicación (era la información que me llegaba), finalmente estaba obteniendo «algo» de información correcta (solo algo de información), el problema podía estar en las drogas psiquiátricas, internamente yo sabía que sí.

Seguía en un estado de sufrimiento e impedido, seguir las instrucciones del psiquiatra por más tiempo, no tenía sentido (era mejor estar muerto, quizás siempre lo había sido). Mis queridos tíos de la confitería  me ofrecieron llevarme al médico que quisiera, me habían hablado de un naturópata “muy bueno” y fui. Comencé a reducir la mediación durante los siguientes 6-7 meses (gran error, pero por entonces creía que eso era una reducción lenta). El médico naturista quería que sustituyera las drogas psiquiátricas por  5-HTP y SAM-e, pero me negué, las tomaba pero iba reduciendo según mis criterios.

Terminé con un síndrome de abstinencia monstruoso (en este momento aún no sabía nada sobre el síndrome de abstinencia, octubre de 2014). El sistema nervioso necesita regularidad, la introducción de los complementos alimenticios, la bajada de la medicación y los tratamientos que me aplicaba en consulta crearon una fuerte desestabilización.

Experimenté todos los síntomas de manera intensa, excepto el tinnitus, acatasia, anhedonia, pensamientos suicidas las 24 horas (desaparecieron después de 18 meses), convulsiones, mareos, sensación gripal, sensibilidad al sonido y a la luz, descargas eléctricas cerebrales, dificultas respiratoria, ansiedad, inquietud, tensión, pánico, depresión, sueños vívidos, bruxismo, erupciones cutáneas, sensación de alfileres y agujas, insomnio 24, alucinaciones, manía, problemas con todos mis órganos, problemas de  memoria, dolor en todas partes… Por si esto no fuera poco, descubrí mis asuntos pendientes en España (my unfinished business in Spain), comenzaron a emerger todos los momentos de maltrato físico y violaciones sexuales que había sufrido en mi infancia, estaba en shock, nunca me lo había imaginado, pero sabía gracias a Alice Miller que el cuerpo nunca miente. Mi situación era tan crítica, que todo lo que podía hacer era estar en la cama, ir al baño y lidiar con no tirarme por la ventana a cada segundo.

Mi padre, mi abuelo paterno, mis vecinos (él y ella, mis segundos padres), un profesor… me violaron y abusaron sexualmente, también me maltrataron físicamente cuando me negaba. Finalmente todo encajaba, las violaciones, maltratos y abusos sexuales en mi infancia era el origen de todo lo que me ocurría, las drogas psiquiátricas y todos los “medicamentos y tratamientos” que había tomado desde niño, no sólo no me habían curado, si no que lo habían empeorado todo, me habían robado la oportunidad de llegar al origen la solución.

Seguía investigando en internet cuando me funcionaban los sentidos, y durante el verano de 2015 tuve la suerte de encontrar la entrevista de Luke Montangu en la revista Times, como los antidepresivos arruinaron mi vida (accede a la entrevista), lloré tanto ese día… Me di cuenta de que todo lo que me pasaba era el síndrome de abstinencia, y el origen de todo lo que me había pasado eran las violaciones en la infancia, estaba en un estado terrible y solo ante el peligro, era la única persona que podía resolverlo (dejé al médico naturista).

Afortunadamente, los recursos e información necesaria comenzaron a aparecer, survivingantidepressants.org, beyondmeds.com, malesurvivor.org, 1in6.org, benzo.org.uk, benzobuddies.org, benzo.org.uk/espman/… (el inglés me salvaba la vida una vez más,).

Las historias  que salían en la pantalla de mi móvil eran espeluznantes, y un reflejo de la mía, pero fue la primera vez en mucho tiempo que no me sentía solo y sabía que todo se debía al síndrome de abstinencia y a las violaciones (en realidad se convirtió en una especie de mantra).

Seguí leyendo, aprendiendo, entrando en pánico, llorando, a veces estaba tan mal que ni me enteraba lo que leía… (mi mente estaba frita) pero sabía que estaba en el lugar correcto. Pronto descubrí el gran error que había cometido hacía 8 meses (la mejor apuesta era haberlas dejado en 3-4 años). Seguía en la cama, con un dolor insoportable en todo el cuerpo y todos los síntomas del síndrome de abstinencia, pero algo dentro de mí me decía que tenía que continuar sin drogas psiquiátricas. Volver a tomarlas, incluso a dosis bajas era demasiado arriesgado, además, no quería que volvieran a entrar en mi cuerpo, era consciente que era una decisión intrépida, decidí aguantar todos los síntomas y confiar en que mi organismo se recuperara.

La mejoría era muy lenta y gradual (tuve que lidiar con muchos impedimentos, dolores y molestias), según iba mejorando, nuevos síntomas y sensibilidades iban apareciendo, te vuelves mucho más sensibles y reactivo física y emocionalmente a un sinfín de situaciones, alimentos, productos, químicos y/o tóxicos, hay que ser extremadamente diligente o cualquiera de los síntomas de abstinencia se intensifican. Los momentos de las violaciones se seguían integrando, rabia, miedo, soledad, vergüenza,  tristeza, desesperación…

Soy hipersensible a las vitaminas, suplementos, cafeína, alimentos procesados, algunas verduras, proteínas, azúcar, gluten, lácteos… cualquier cosa puede incrementar los síntomas, te das cuentas que las drogas psiquiátricas (y de otras especialidades médicas) son tan potentes e invasivas, que dañan todo el organismo a niveles insospechados. Salir de ellas es tan difícil, que con el tiempo me he dado cuenta que no están hechas para curar, si no para que las personas sean adictas de por vida. Están hechas para tapar las historias de las personas, y cuando las dejas, todas tus experiencias de vida/traumas siguen ahí, esperando a que los integres.  

Actualmente estoy bien, puedo vivir, disfrutar de la vida, viajar, bailar y llevar una vida feliz. Hay cosas que mejorar, problemas de alimentación (sigo una dieta extremadamente saludable) y sensibilidades, problemas musculares… vamos decir que estoy recuperado en un 80%. Pero bueno, nunca pensé que esto fuera posible y SÍ, el cuerpo se recupera, solo necesitas escucharle, seguir sus guías e integrar toda tu historia, confiar en él, confiar en ti mismo. Soy una persona completamente diferente, nueva, mejorada, fue y es un proceso de aprendizaje, y actualmente soy la mejor versión de mí mismo.

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