Guía Importancia de la Infancia, DÉJALA ATRÁS

¿Qué es maltrato y  abuso infantil? 

Bofetadas, humillaciones, azotes, descuido en la alimentación, miradas obscenas, palizas, maltrato físico, traición, chantajes emocionales, explotación sexual, descuido en la higiene, burla, violación sexual,  quemaduras, sexting, insultos, mutilaciones, gritos, tocamientos, amenazas… son todas formas de maltrato, perjudican la integridad y la dignidad de un niño, incluso si sus consecuencias no son visibles de inmediato.

Abuso Físico

Cuando un niño es sometido a golpes, bofetadas, puñetazos, azotes, quemaduras, ser mordido, zarandeado o pateado está siendo abusado ​​físicamente.

Negligencia

Los padres o cuidadores no cubren las necesidades básicas de un niño, como  dejar solo a un niño cuando es demasiado pequeño (o dejarlo con sus hermanos menores), no cuidar a los niños cuando están enfermos, no asearlos, que no tengan un hogar cálido…

Abuso y Violación Sexual

Cualquier tipo de contacto sexual con otra persona, puede involucrar penetración  sexual forzada u otros actos sexuales, como tocar de manera inapropiada, la presencia o participación de un niño en actos sexuales, mostrar imágenes o películas pornográficas…

Puede involucrar miembros de la familia, amigos de la familia, maestros, cuidadores o extraños, ocurrir una sola vez, por un corto o largo periodo de tiempo.

Negligencia Emocional

Ocurre cuando los padres no proporcionan cariño, amor y consuelo a su hijo, tampoco muestran interés, afecto o cuidado. Otra forma de abuso es la crueldad mental, como insultos o humillaciones continuas o puntuales y castigos excesivamente severos. 

Todas tienen serias consecuencias para el desarrollo emocional de ese niño. A corto plazo su vida puede estar en riesgo y el niño puede tener dolor, a largo plazo, quedan cicatrices emocionales y miedos que son muy angustiantes.

Estas son las cifras…

  • Según el último informe de UNICEF Una situación habitual, cerca de 300 millones de niños de 2 a 4 años en todo el mundo (3 de cada 4) son habitualmente víctimas de algún tipo de disciplina violentapor parte de sus padres o cuidadores
  • A nivel mundial, 9 de cada 10 chicas que han sufrido relaciones sexuales por la fuerzadicen haber sido víctimas por parte de alguien cercano o conocido por ellas. Tan sólo el 1% trataron de conseguir ayuda profesional.
  • Cada tres horas se denuncia un abuso sexual hacia un menor en España, más de 3.000 denuncias por en el año 2017.

Mitos y realidades

Mito: solo es abuso si es violento.

Realidad: El abuso físico es solo un tipo de abuso infantil. La negligencia infantil, el abuso sexual y emocional, la violación pueden causar el mismo daño o incluso mayor, y dado que no siempre son tan obvios, es menos probable que otros intervengan.

Mito: solo las personas malas abusan de sus hijos.

Realidad: No todos los padres o tutores abusivos dañan intencionalmente a sus hijos. Muchos han sido víctimas de abuso y no conocen otra forma de ser padres. Otros pueden estar luchando con problemas de salud mental o problemas de abuso de sustancias. Esto no les exime de los daños que están creando.

Mito: El abuso no ocurre en familias «buenas»

Realidad: El abuso y la negligencia no solo ocurren en familias pobres o barrios malos. Estos comportamientos cruzan todas las líneas raciales, económicas y culturales. A veces, las familias que parecen tenerlo todo desde afuera esconden una historia muy diferente a puerta cerrada.

Mito: La mayoría de los abusadores de niños son extraños

Realidad: Si bien el abuso por parte de extraños sí ocurre, la mayoría de los abusadores son miembros de la familia u otras personas cercanas a la familia.

Mito: Los niños maltratados siempre se convierten en abusadores

Realidad: Es cierto que los niños maltratados tienen más probabilidades de repetir el ciclo como adultos, repitiendo inconscientemente lo que experimentaron cuando eran niños. Por otro lado, muchos adultos sobrevivientes de abuso infantil tienen una fuerte motivación para proteger a sus hijos contra lo que pasaron y convertirse en excelentes padres.

Impacto

El impacto es profundamente personal y exclusivo, nos afecta a todos de manera diferente y  siempre influye en nuestros sentimientos, en nuestro mundo y las relaciones personales.

Independientemente de las secuelas físicas que desencadena directamente la agresión producida por el abuso físico, sexual o emocional, todos los subtipos de maltrato dan lugar a diversos trastornos y enfermedades.

Problemas Relacionales

Los adultos que fuimos maltratados de niños a menudo han sido decepcionados por aquellos en quienes más confían. Se traduce en evitar tener relaciones estables, falta de confianza en tus propios juicios sobre los demás, miedo a confiar en las personas que te rodean, soledad, aislamiento, miedo a desconocidos y/o multitudes de personas.

Te sientes tan poco valorado y querido, que no dejas que otros te conozcan.

 Relaciones Íntimas

Pueden ocurrir dificultades sexuales, como miedo al sexo, confusión sobre la sexualidad, ningún interés y/o obsesiones relacionadas con el sexo. También sentir tensión, temor o enfado  en respuesta al contacto físico cariñoso, tener relaciones tóxicas, convertirse en el cuidador perfecto, rescatador, o permanecer en relaciones abusivas.

También problemas con la promiscuidad sexual,  relacionada con la profunda necesidad de complacer a los demás, y/o sentirse confundido sobre la identidad sexual.

Problemas Autoestima

Como no siempre hemos sido tratados con el amor y respeto que nos merecemos, no aprendimos a sentir amor y respeto por nosotros mismos. Esto a menudo incluye una fuerte sensación de ser malo o desagradable de alguna manera. A algunas personas se nos ha dicho que no éramos buenos y no nos sentimos tan bien como los demás.

La autoestima y la confianza en uno mismo pueden ser muy bajas. Esto conduce a dificultades para decir no a las personas, problemas para tomar decisiones y dejar que otros se aprovechen.

LOS PSIQUIATRAS HACEMOS CREER QUE EL MALESTAR EMOCIONAL SE MANEJA MEJOR UTILIZANDO FÁRMACOS

Alberto F. Liria, Hospital Príncipe de Asturias

Problemas Emocionales

Una variedad de emociones difíciles de manejar, sentirse muy deprimido, ideas suicidas, grandes cambios de humor, vergüenza, tristeza, culpa, ansiedad, miedo, fobias, ganas de morir, pesadillas, problemas para dormir…

Arrebatos agresivos y enfado, no siempre es obvio para la persona del origen de la ira, pueden sentirse culpables y avergonzados después de un estallido de ira.

Desórdenes Alimentarios

Muchos podemos tener problemas con la comida, el comer y no sentirse felices con nuestro aspecto. Puede llevar a comer compulsivamente, atracones y vómitos (bulimia), o a dejarse morir de hambre (anorexia).

Flashbacks y Pesadillas

Los flashbacks son recuerdos vivos muy claros, de los momentos de los abusos, que pueden hacer que la persona sienta que está reviviendo el maltrato, abuso y/o violación. Las pesadillas pueden ser sobre lo que sucedió o pueden ser sobre algunas partes, como estar atrapado o ser perseguido.

Ambos, los flashbacks y las pesadillas son muy angustiantes y difíciles de manejar.

Metas y Objetivos

Muchas personas se establecen metas y objetivos duros y/o inalcanzables, también estándares de alto rendimiento, cualquier cosa que hagan o logren nunca será suficientemente buena. Otros ​​hacen lo contrario, no esperan nada de ellos mismos y buscan el fracaso, temen que el éxito les hagas destacar y que a otros no les guste.

Algunos de jóvenes cometieron delitos menores, malos comportamientos… y están arrepentidos, esto puede llevar a sentimientos de vergüenza y odio a uno mismo.

Autolesiones

Algunos se hacen daño ellos mismos de alguna manera, intentos de suicidio, cortes, quemaduras, se lastiman… Otros beben en exceso o abusan de las drogas u otras adicciones, se ponen en situaciones de riesgo donde pueden ser agredidos por otros…

Las razones son complejas, pero a menudo se hacen para gestionar los sentimientos horribles.

La adicción sólo es un síntoma, no es el problema fundamental. El problema fundamental es el trauma

Dr. Gabor Maté

Peor estado de salud

Fatiga Crónica, Fibromialgia, Reglas Dolorosas, Migrañas, Alcoholismo, Dolores, Asma, Alergias, Cáncer, Suicidio, Dolor Crónico, Problemas Estomacales, Síndrome Intestino Irritable, Enfermedades Autoinmunes, Enfermedades Inflamatorias, Psoriasis…

Nos silencian…

Es extremadamente  difícil para un niño verbalizar un abuso, incluso recordarlo, también darse cuenta de que “eso que te están haciendo” está mal, entender que no es culpa suya… habitualmente lo hace una persona muy querida para él. La mayoría de las veces sólo podemos conocer la magnitud del problema cuando estos niños ya son adultos y reúnen el coraje suficiente para poder hablar de ello. 

Spotlight, equipo de investigación del Boston Globe, ganó el premio Pulitzer en 2003 «por estimular una reacción local, nacional e internacional, y provocar cambios en la Iglesia Católica» con Curas pederastas en Boston.

En casos de pederastia denunciados ante un juzgado, la Iglesia llegó a un pacto compensatorio con la condición de firmar un acuerdo de confidencialidad y no divulgación. Estaban implicados abogados, jueces, policías, vecinos, feligreses… personas creyentes que ocupan diferentes posiciones dentro del sistema burocrático, judicial y social.

Vivimos en una sociedad que posee una cultura de la vergüenza y del silencio donde las víctimas, si cuentan su caso en voz alta, son estigmatizadas. Las familias quieren tapar, la Iglesia o agresores no quiere que se sepa, y las instituciones y la sociedad mira para otro lado.

Todos somos culpables, incluidos los propios periodistas del Boston Globe, que tenían los datos literalmente encima de sus escritorios y decidieron no mirarlos durante años.

Maltrato, Negligencia, Abuso sexual y violación de niños es algo que ha sucedido durante generaciones independientemente de raza, género, clase o cultura. Solamente recientemente la gente ha reconocido que sucede y se habla un poco (muy poco) más abiertamente.  

La sociedad todavía tiene dificultades en aceptar que el abuso infantil es generalizado, por lo que es a menudo poco reconocido.

Impacto en nuestro cuerpo

Reich llamó coraza a ese muro interior que es psicoemocional, pero también físico: anclado en la musculatura, impide el flujo de energía vital, bloquea el contacto con el exterior y con nuestro ser.

Un muro para protegernos de la frustración, y que nos mantiene temerosos de nuestras sensaciones y perpetúa una sociedad rígida y anti vital.

El momento vital en el que se da el impacto estresante determina la gravedad de las consecuencias:

  • Etapa fetal producen enfermedades orgánicas graves
  • Primeros 8 ó 9 meses bloqueos en segmentos con mejor abordaje terapéutico
  • A partir del noveno, somatizaciones: migrañas, enfermedades gastrointestinales, menstruaciones dolorosas…

Cuando la energía no fluye armónicamente se da la enfermedad. Es necesario un equilibrio flexible entre fuerza (contracción) y relajamiento (expansión), para que haya armonía (salud).

Lo que se opone a esta flexibilidad es la “coraza corporal” (formada por tensiones musculares crónicas), la cual no permite el proceso natural de expansión-contracción, todo síntoma físico tiene una repercusión emocional-mental y viceversa.

Tanto los síntomas físicos como los mentales, son parte de un mismo sistema energético.

Todos nos hemos tenido que defender del MIEDO, la TRISTEZA y la CÓLERA (RABIA), la persona se defiende de estas tres emociones desagradables de una forma en particular y empieza a formar su coraza caracterológica



Wilhelm Reich

Nuestra historia

Todos recordamos una infancia perfecta debido nuestro avanzado instinto de supervivencia, muchas personas que han experimentado abuso no pueden recordar grandes períodos de su infancia. Algunas personas pueden recordar lo que sucedió pero no  relacionan los abusos con sus dificultades actuales,  angustia y problemas de salud.

Algunas personas recuerdan una infelicidad general pero tienen recuerdos parciales de los eventos abusivos. Las personas que pueden recordar mucho de lo que sucedió tratan de evitar sentir, integrar el abuso es una experiencia muy dolorosa.

¿Tratas de disculparlo?

 «Era solo su forma de mostrar amor». «Ella tenía demasiado estrés, eso es lo que causó sus arrebatos”.

¿Le quitas importancia o lo minimizas?

 «Me lastimó pero no fue más allá». «Yo solo fui tocado, no fue una relación sexual completa”.

¿Te culpas a ti mismo?

 «Fue mi culpa, debo de haber hecho algo mal… «» Yo a veces iba por abrazos… «. «» Yo me excitaba… «

Señales de angustia en la infancia

Cuando un niño está siendo maltratado, abusado y/o violado suele mostrar signos de angustia en  casa y en la escuela. Estos signos no siempre se perciben y el niño pueden incluso ser etiquetados como complicado, perjudicial o enfermo.

  • Problemas alimenticios: comer en exceso, morir de hambre (anorexia), atracones y vómitos (bulimia)…
  • Problemas en el baño: incontinencia fecal, enuresis (hacerse pis en la cama)…
  • Cambios de comportamiento: volverse antisocial, robar, berrinches, solitario…
  • Dificultades escolares: bajo rendimiento, absentismo escolar, estudiar demasiado en la escuela.
  • Problemas emocionales: miedos, fobias, obsesiones, pesadillas…
  • Autolesiones: intentos de suicidio, autolesiones, mal uso de alcohol y/o drogas…
  • Comportamiento sexual: comportamiento sexual que no es propio de  la edad.
  • Problemas físicos: enfermedades frecuentes, dolores de estómago, dolores de cabeza, infecciones urinarias, dolor genital, hematomas, rotos huesos…

Todos somos ese niño inteligente, despierto, atento, hipersensible… que por su gran instinto de supervivencia, construye un muro de silencio y olvido que le permita sobrevivir, un muro contra el dolor que se le inflige y contra el dolor que supone la frustración por la humillación, el desprecio, el engaño, los abusos, los golpes… la represión de sus sentimientos, ya que las personas que deberían cuidarlo y darle cariño se vuelven inexplicablemente contra él

Alice Miller

La historia de Antonio…

Antonio se mostraba con su hijo Alberto, de seis años, como un cariñoso padre de familia, atento y aparentemente respetuoso hasta que llegaba el preciso instante en el que su hijo “le sacaba de quicio”.

Entonces, según me contó, aparecía el otro Antonio, el oculto, el que se comportaba de forma irascible y violenta, el que gritaba, golpeaba los muebles, cerraba de golpe las puertas y, llevada la tensión al extremo, zarandeaba al niño y le abofeteaba.

En aquellas ocasiones, Antonio se asustaba de sí mismo, no comprendía cómo una persona amable y generosa con todo el mundo como era él, podía llegar a este extremo de violencia y “cebarse” así con su hijo, la persona del mundo que él sentía que más amaba, la persona que más debía proteger y cuidar.

Sin embargo, esta persona irascible y violenta, tan alejada del honesto y dadivoso Antonio, también forma parte de él, aunque Antonio no fuera consciente de ella. Todos tenemos, sin tener conocimiento de ello, una parte oculta en la oscuridad, en la sombra como el gran Carl G. Jung lo llama. Nuestras experiencias infantiles más traumáticas y todo aquello que no nos dejaron ser, están guardadas en un rincón en la profundidad de nuestro ser, las guardamos en la sombra, las guardamos para sobrevivir.

Enterramos todas aquellas experiencias traumáticas de violencia y sufrimiento que no pudimos asimilar ni procesar en su momento por ser demasiado pequeños e inmaduros, que no procesamos gracias a nuestro instinto de supervivencia,  también escondemos en lo más profundo de nuestro ser (para protegernos de los adultos) todos los rasgos de nuestra personalidad y nuestros deseos, que fueron silenciados y/o modificados por la crianza coercitiva recibida en nuestra casa y en el colegio (la letra con sangre entra).

Desde la sombra de Antonio, desde lo más profundo de su ser, cuando le ocurrían situaciones en su presente que le conectaban con las represiones de su pasado, reaparecían los gritos de su abuela, los correazos de su padre, los castigos a los que le sometía su madre cuando no se mostraba obediente, cuando no contestaba de forma educada a la autoridad, cuando no se callaba…

Como ahora intentaba hacer su propio hijo al hablar, a dar su punto de vista. El escuchar a Alberto defenderse de sus ataques, protestar, “rebelarse ante su autoridad”, traía de nuevo al presente de Antonio todas las emociones ligadas a estas mismas situaciones vividas en su pasado, vividas cuando era un niño, todas esas vivencias que había enterrado en lo más profundo de su ser.

Hasta que no hagas consciente a tu inconsciente, va a dirigir tu vida y lo llamarás destino

Carl g. jung

¿Cómo reaccionaba el adulto que era hoy en día? Tal como lo hicieron los adultos de su pasado, con violencia, reprimiendo, silenciando, incluso de forma violenta, la voz de su propio hijo.

Antonio adoraba a su madre, a su abuela, a su padre. Durante años, había forjado una imagen idealizada de ellos, justo hasta el momento en el que nació su hijo y la sombra del pasado regresó a su presente.

¿Por qué Antonio reacciona igual que sus agresores? Antonio había  guardado todos esos momentos de humillación, desprecio, maltrato, engaño, golpes,  abusos… en la sombra, al no haber procesado ni integrado  todos esos aterradores sentimientos del pasado, soledad, ira, tristeza, rabia, dolor… tiene dos opciones, descargar toda esa ira acumulada en otras personas (maltratador, abusador, delincuencia…) o dirigirla contra si mismo (ansiedad, depresión, gastritis, migrañas, dolores, adicciones…).

Antonio decide continuar el ciclo de violencia familiar y repetir con su hijo los abusos sufridos por sus padres, sus cuidadores, sus abuelos… Si Antonio no hubiera olvidado los malos tratos sufridos en su infancia, y hubiese hecho consciente todo ese incalculable dolor, sentido la exorbitante soledad, y la interminable tristeza, jamás se le hubiera ocurrido hacer lo mismo con Alberto, su propio hijo, la persona que él sentía que más amaba.

Antonio también había olvidado que le gustaba escribir, disfrazarse, actuar, aunque para su padre, aquellos fueran inútiles “cosas de niñas”. Había olvidado tantas vivencias, tantos anhelos, había escondido tantas esperanzas, Antonio se había escondido…

El proceso de integración

Nuestro niño interior solamente quiere que le escuchemos,  que sintamos y saquemos a la luz todos esos horribles momentos llenos de miedo, tristeza, rabia, soledad… vividos en nuestra infancia. La alegría, la paz y el amor, están siendo tapados por nuestro dolor, por nuestras propias experiencias, una vez las integras y las haces conscientes, la alegría y el amor salen a la luz, salen a la salud.

Las bofetadas, humillaciones, azotes, descuidos en la alimentación, maltrato físico, traición, violación sexual, quemaduras, insultos, gritos, tocamientos, amenazas… son perversas, repugnantes y aterradoras para un niño, como para cualquier ser humano o animal. Pero la vida siempre puede ir a peor, y aunque parezca imposible de creer, hay cosas peores… EL RECHAZO!!!

Además de haber sufrido una infancia de humillación, desprecio, engaño, abusos, golpes… nuestro niño interior se encuentra sólo y rechazado, rechazado por haber sido dañado, rechazado por la persona más importante para él, nosotros mismos, y rechazado por un pueblo entero que mira para otro lado, amigos, profesores, familiares, médicos, policías, enfermeros, vecinos…  

 Para que un niño maltratado no se convierta en un criminal ni en un enfermo, es necesario que encuentre, al menos una vez en su vida, a alguien que sepa que no es él quien está enfermo, sino las personas que lo rodean

Alice miller

¿Cómo sentir? Es sencillo, simplemente escuchando y hablando con nuestro niño  interior.

No todo el mundo nace con el talento de un virtuoso del piano pero, con lecciones, con práctica y dedicación todos podemos aprender a tocar canciones. Lo mismo sucede con la relación con nuestro niño interior.

Se puede hacer en cualquier lugar, en el sofá, la cama, en el autobús, sentado en un parque… pero al principio siempre ayuda hacerlo en la naturaleza.

Simplemente ve a una playa, a unas termas, al campo, al río, a la montaña, a un bosque…  camina descalzo por la hierba, tierra o arena mientras respiras conscientemente por la nariz y te integras con la tierra, con su energía, con su electromagnetismo.

Lleva tu atención a una piedra, al agua, a un árbol o a un animal, simplemente percíbelos, date cuenta de ellos. Serénate, mira, escucha y observa cómo cada planta y animal son completamente ellos mismos. Entonces se te transmite algo de su esencia. Puedes sentir lo aquietado que está y, sintiéndolo, surge en ti esa misma quietud. Sientes lo profundamente que descansa en el Ser, completamente unificado con lo que es y con dónde está. Al darte cuenta de ello, tú también entras en un lugar de profundo reposo dentro de ti mismo.

Ahora busca un lugar tranquilo y siéntate o túmbate, cierra los ojos y respira por la nariz, mientras observas como sale y entra el aire por las fosas nasales. La respiración abdominal nos ayuda a sentir más profundamente nuestro cuerpo, a bajar la energía hacia la zona inferior del organismo, hacia el abdomen, lugar donde se localizan las fuentes de placer emocional básico e instintivo, nos ayuda a conectar con nuestro niño interior.

Seguimos respirando mientras observamos como entra y sale el aire por la nariz (lo hacemos durante todo el proceso), percibe el cuerpo en este momento, si hay alguna tensión, pensamiento, sentimiento, dolor… simplemente obsérvalos y estate con ellos.

Camina siempre de la mano con tu niñ@ interior

Háblale a tu niño interior y dile… Ven y háblame de ti, de tus miedos, de tus humillaciones, de tus tristezas, de todo aquello que te angustia. No te voy a rechazar más, disculpa, quiero escucharte, abrazar tus heridas, sentarme a tu lado y llorar contigo todo lo que sea necesario. Quiero amar tus demonios, besar tu tristeza, tu desastre y quedarme a tu lado hasta que pase la tormenta. Quiero conocer nuestra historia, que me muestres nuestra historia completa.

Entrégate completamente al acto de escuchar y tu niño interior te responderá, irá con cuidado al inicio, ya que es nuevo para él, y no deja de ser un niño, te irá contando y mostrando vuestra  historia paulatinamente, vuestra historia real. Lo hará a través de las palabras, imágenes, emociones, sueños, sensaciones, pensamientos… también, a través de las tensiones y dolores físicos, donde están almacenados todos esos momentos pasados de ansiedad, miedo, tristeza, soledad, rabia…

Seguimos respirando por la nariz, mientras observamos nuestra historia, mientras nuestro niño interior nos va mostrando todas esas experiencias que en su momento decidimos tapar, que necesitamos tapas para sobrevivir.

La respiración nos conecta con la vida, nos ayuda a recoger la energía del aire y tranquilizar la mente, si en algunos momentos nuestra historia nos parece demasiado fuerte, dirigimos nuestra atención a la respiración y nos conectamos con la vida. Le pedimos ayuda a la madre naturaleza, le decimos que nos ayude a lidiar con ello, con la intensidad, que salga poco a poco, que nos lo ponga más fácil… que los vamos a integrar, y como toda buena madre, cuidará de nosotros y nos facilitará nuestro camino.

En ocasiones, nuestro niño interior nos mostrará momentos tan intensos de nuestro pasado, que estaremos muy sumergidos en nuestra propia historia y  sentiremos el latido de nuestro corazón, unos latidos acompasados y en ocasiones acelerados.

Una vez más, la madre naturaleza nos sorprende y nos ayuda en el camino, es una señal de nuestro cuerpo para decirnos que sigamos buceando en nuestra historia, que la sigamos observando e integrando por dura que sea, que estamos vivos, que no pasa nada, el corazón es vida y nos conecta con la vida.

En algunos momentos, el proceso de integración es muy parecido a morirse, te mueres para renacer, dejas atrás la muerte para nacer a la vida, a la alegría, a la luz, a la salud. Simplemente, respiramos, confiamos y nos entregamos a ese vacío profundo y oscuro, mientras nuestro niño interior nos va revelando su historia, mientras vamos contemplando nuestra historia real… Seguimos respirando mientras observamos como entra y sale el aire por la nariz, mientras nuestro ser nos conduce hacia una transformación y renovación, mientras renacemos y recuperamos la conexión con el amor, nuestra verdadera esencia.

Aquellos que no aprenden nada de los hechos desagradables de sus vidas, fuerzan a la conciencia cósmica que los reproduzca tantas veces como sea necesario  para aprender lo que enseña el drama de lo sucedido. Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma

Carl g. jung

Al despedirte habla de nuevo con tu niño interior y dile… No te voy a abandonar, ni a rechazar nunca más, voy a estar siempre a tu lado, amándote, queriéndote,  protegiéndote, cuidándote desde la persona adulta que soy, son experiencias pasadas…

Recuérdale que vas a dejar de anestesiarte (alcohol, televisión, compras, trabajo  en exceso, tabaco, comidas copiosas, adicciones…) y pregúntale qué es lo que le gusta hacer (bailar, cantar, hacer deporte, jugar…) recuerda que es un niño y los niños necesitan divertirse.

Con la práctica y el tiempo seremos unos virtuosos del piano y llegaremos a comprender que la sabiduría está en nuestro interior y que el camino sólo lo podemos recorrer nosotros y, la relación con nuestro niño interior fluirá de manera natural y caminaremos siempre juntos de la mano.

Al conectarnos con nuestro niño interior liberamos los momentos de dolor del pasado y nos liberamos de la armadura protectora que habíamos construido, esa armadura que nos protegía de esos espantosos sentimientos, pero que a su vez nos limitaba como si estuviéramos en prisión.

Y un día sin darte cuenta, casi como por arte de magia, nos vamos sintiendo mejor, recuperamos la alegría y felicidad, nuestras ganas de vivir, nuestras fuerzas más profundas, nuestra vida, nuestra salud… recuperamos la paz que siempre hemos anhelado, y así nos vamos dando cuenta que después del aprendizaje de la tormenta siempre hay vida.

Para saber más

HABLA Y ESCUCHA A TU NIÑO INTEIOR…

El drama del niño dotado, Alice Miller, Tusquets Editores

El cuerpo nunca miente, Alice Miller, Tusquets Editores

Por tu propio bien, Alice Miller, Tusquets Editores

Ejercicios de Bioenergética Alexander Lowen y Leslie Lowen, Sirio

El Libro Rojo, Carl Gustav Jung, El hilo de ariadna

La dinámica de lo inconsciente, Carl Gustav Jung, Trotta

Los arquetipos y lo inconsciente colectivo, Carl Gustav Jung, Paidós Ibérica

La enfermedad como camino: un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades

Thorwald Dethlefsen y Dahlke Rudiger, Debolsillo

Las formas del abuso, Jose Luis Linares, Paidós

Soriano Faura FJ. Promoción del buen trato y prevención del maltrato en la infancia en el ámbito de la atención primaria de salud. En Recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en línea]. Actualizado diciembre 2015. [Consultado 10-01-2020]. Disponible en http://www.aepap.org/previnfad/Maltrato.htm

http://www.coe.int/oneinfive, consultado 10-01-2020

Último informe de UNICEF, Una situación habitual, https://www.unicef.es/blog/violencia-contra-la-infancia-cuando-donde-y-por-que, consultado 10-01-2020

https://1in6.org/, consultado 10-01-2015 hasta la fecha actual

https://malesurvivor.org/, consultado 10-01-2015 hasta la fecha actual

www.savethechildren.es, 10-01-2015 hasta la fecha actual

https://www.fbernadet.org/es/, 10-01-2015 hasta la fecha actual

La sombra, la manifestación de aquello que reprimimos, Ramón Soler, www.cuerpomente.com/blogs/ramon-soler/sombra-jung-represion-infancia-subconsciente_1268, consultado 5-02-2020

The strange case of Wilhelm Reich, película 2012

Artículo original completo, La iglesia permitió abusos de curas durante años,

https://www.bostonglobe.com/news/special-reports/2002/01/06/church-allowed-abuse-priest-for-years/cSHfGkTIrAT25qKGvBuDNM/story.html

Informe en castellano, Informar  una  Verdad  Explosiva:  Boston  Globe  y  los  Abusos  Sexuales    en  la  Iglesia  Católica

http://ccnmtl.columbia.edu/projects/caseconsortium/casestudies/115/casestudy/files/global/115/BostonGlobeylosAbusosSexualesenlaIglesiaCatolica_wm.pdf

Spotlight, película 2015

Deja una respuesta